DINERO MUNICIPAL. Nadie sabe cómo se gasta porque Riveros no responde pedido de informes a concejales ni publica en la web institucional.
Nadie sabe cómo se administra los recursos de la municipalidad de Caacupé porque el intendente, Diego Riveros, no publica ni responde los pedidos de informe que solicitan los concejales, pero se jacta que tiene una administración “honesta” y “transparente”. Ni siquiera actualiza la página web de la municipalidad como le obliga la ley de transparencia. Incluso, mientras “farreaba” con sus correligionarios los cuidacoches hacían de las suyas en las calles céntricas de la ciudad porque su ordenanza es letra muerta. Presentó a su precandidato, Víctor Zárate, como el que mantendrá la “bandera de la honestidad y de la transparencia” en Caacupé.

Ayer el mismo amigo del jefe comunal, como afirma Riveros entre sus íntimos, monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de la diócesis de Caacupé, dio un fuerte mensaje para los administradores de la cosa pública desde el púlpito de la basílica santuario de la Virgen. El prelado sostuvo ayer en la misa central que “hay que ser prójimo con hechos, no solo con palabras”. Dos días antes, Riveros afirmaba en la fiesta azul en la compañía Cabañas que “el liberal es el mejor administrador de la cosa pública”, sin siquiera ruborizarse.

Al presentar a su precandidato para las internas liberales 2026, Víctor “Negro” Zárate, el actual titular comunal dijo que “dentro de esta administración pública, que ha empezado aproximadamente hace 10 años, tenemos un centenar de historia que podemos ir contando” y a reglón seguido se refirió a la cuestionada figura de Zárate, su director de gabinete en la municipalidad, como el indicado para “mantener esa bandera del trabajo, esa bandera de la honestidad y de la transparencia”.

Pero mientras enarbolaba una supuesta “administración transparente”, los contribuyentes que cumplen con la habilitación de vehículos pagan a la municipalidad por ítems que ni siquiera figuran en la ordenanza tributaria. Así mismo, la administración de Riveros no informa a la ciudadanía sobre el uso del dinero público y hasta se jacta de obras públicas, como las construcciones en instituciones educativas, como inversión de la administración, cuando que los recursos son transferidos por el gobierno central y por ley está obligado a ejecutar.

De igual modo, mientras asfalta calles que no reciben mucha carga de tránsito vehicular las arterias céntricas y periféricas se encuentran en deplorable estado. Lo mismo ocurre con la ordenanza que libera la vía pública del microcentro de la ciudad. Hasta ahora es letra muerta porque la supuesta Policía Municipal no hace cumplir y solo se excusa culpando a la Policía Nacional ya que los “cuidacoches” siguen activos en la zona de influencia de la plaza Teniente Fariña y del santuario, mientras el jefe comunal ofrece el show de Marilina a sus seguidores.

FOTOS. Facebook y Gentileza.
