CONTINUIDAD. Zárate representa los intereses personales y políticos de Riveros en la ciudad de Caacupé.
Deficiente recolección de basuras domiciliarias, calles céntricas en mal estado pese a contar con una costosa planta asfáltica, caminos vecinales intransitables, atraso en el pago de sueldos a funcionarios municipales, proyectos ejecutados sin que la ciudadanía conozca sobre las inversiones, cobro irregular en patentes de rodados e impuestos inmobiliarios ensombrecen la administración del intendente de Caacupé, Diego Riveros (PLRA). Pese a esta situación, el jefe comunal presenta a su precandidato a las internas municipales, Víctor Zárate, como la continuidad de su gestión.

BASURAS. La acumulación de desperdicios domiciliarios en la vía pública persiste hasta ahora en la “Capital de la fe”.
“Con Víctor Zárate vamos a continuar con nuestro modelo de gestión para seguir transformando nuestra ciudad”, posteó el actual intendente de la “Capital espiritual” en sus redes sociales para intentar instalar la pálida imagen política que hasta ahora tiene el director de gabinete de la municipalidad. Ni utilizando el aparato municipal y los proyectos que se encuentran en ejecución consigue Riveros repuntan la figura de su precandidato.

FIGURA. Víctor Zárate hasta ahora no consigue el beneplácito de la mayoría de los liberales, pese al aparato municipal.
El último festejo liberal, recordando la gesta libertaria del 18 de octubre del año 1891, no tuvo la convocatoria esperada por los actuales dirigentes liberales de Caacupé y que responden al liderazgo de Riveros. Tanto en la compañía Cabañas como en el local del comité de Caacupé se pudo observar que asistieron, en su mayoría, funcionarios de la municipalidad y sus parentelas. Ni los certificados entregados por Riveros y Zárate motivaron a la masa azul de la villa serrana.
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