PATRULLERA. Concesionaria retiró del poder de la municipalidad el automóvil por no honrar su compromiso de pago.
De un tiempo a esta parte, los agentes de tránsito municipal se ven obligados a patrullar a pie o movilizarse en sus propias motocicletas para cumplir con las tareas asignadas por la institución. La patrullera, adquirida de una empresa local y presentada hace poco con bombos y platillos, fue retirada nuevamente por la concesionaria por falta de pago de las cuotas.

ORDEN. Para los agentes de tránsito es patrullar a pie o movilizarse en sus propias motocicletas.
La patrullera se trata de un automóvil de la marca Volkswagen, de cuatro puertas, que fue ploteada con los colores de la bandera caacupeña, con logo municipal, y con la inscripción “Policía Municipal de Tránsito”. Estaba a cargo de la Dirección de Tránsito y Seguridad y se utilizaba para realizar controles, acompañamientos fúnebres, procesiones de imágenes sagradas u otras actividades de la sociedad civil.
A cargo de la referida dependencia municipal, cuyo responsable es el funcionario Jorge Vázquez, se quedó nuevamente con la vetusta camioneta para transportar las vallas de hierro que utilizan para cerrar el tránsito en las inmediaciones del santuario de la Virgen. Hasta el momento, no se ha informado oficialmente a la ciudadanía sobre la repentina “desaparición” de las calles del citado vehículo.

VETUSTA. Camioneta utiliza ahora la Dirección de Tránsito para transportar las vallas de hierro para cierre de calle.
Este es uno de los ejemplos de modelo de gestión que el intendente Riveros promete a la ciudadanía caacupeña continuar con su funcionario Víctor Zárate si logra que en el 2026 gane la intendencia. Otra materia pendiente de público conocimiento tiene que ver con el proyecto de estacionamiento gratuito en la zona del santuario que no se cumple ya que la ordenanza establecida para el efecto sigue siendo “letra muerta”.
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