“HELADERO”. Víctor Zárate encabezó el curso sobre heladería que ofreció a la ciudadanía caacupeña.
El fernandino Víctor Zárate, precandidato azul para las internas liberales y dúo dinámico del intendente de Caacupé, Diego Riveros, en el manejo del dinero de la municipalidad, y cuya empresa de consultoría sigue recibiendo jugosos contratos municipales, también intenta “derrumbar” las publicaciones sobre la falta de transparencia administrativa en la comuna. El mismo, tampoco puede desmontar las observaciones de la auditoría hecha por la Contraloría General de la República (CGR).

Utilizando el mismo artilugio de su jefe, Zárate también compartió la publicación de la página digital “periodística”,creada por el mismo equipo político de Riveros, para referirse a las gráficas que: “No son dichos… no son promesas!! Es el resultado de la confianza de la gente y el gran equipo Humano!! Es solo el comienzo porque se viene la Evolución del Cambio”. Se suma así a la orden de “¡dale, dale… a compartir!” dada por Riveros ante la publicación de la página digital de radio Ñanduti.

ESTRATEGIA. Crean publicaciones propias para “derrumbar” publicaciones de otros medios de prensa.
El ardid del “delfín” en las redes sociales no tiene el propósito de explicar a la ciudadanía sobre el resultado de la auditoría de la CGR, sino usa para desviar la atención y evitar que se conozca la falta de transparencia señalada en el informe final que emitió el ente contralor, que de paso también le salpica ya que su empresa, VIZA S.A., recibió varios jugosos contratos de la municipalidad y actualmente es la encargada de la demanda judicial a contribuyentes.

DESCARGO. De exintendenta y actual intendente fue remitido a la CGR, pero no convenció.
Lo que Riveros y Zárate tampoco explican a la ciudadanía es que todo el peso de las irregularidades administrativas quedó sobre la espalda de Zumilda Arguello de Valdez, quien había ocupado la intendencia, mientras su antecesor renunció para candidatarse a un nuevo periodo y que actualmente está en ejercicio. Las observaciones deben ser “derrumbadas” con documentos y no con publicaciones hechas por las redes sociales.
FOTOS. Facebook y CGR
